
Hija de una familia de clase media realizó sus estudios en una pequeña ciudad de Pensylvania (USA) y trabajó de administrativa para ayudar a la economía familiar. Finalmente pudo acudir a una escuela de Arte femenina donde dio salida a su pasión por la pintura.
Casada, tempranamente con joven cubano rico, se trasladó a la Habana y entró en contacto con la vanguardia artísticas y fue allí donde toma conciencia social y política.
Su maternidad frustrada dos veces, una por la muerte de difteria de su primera hija y la otra porque el padre se llevó a la criatura, marcan la vida y la obra de Alice Neel, que estuvo recluída en un hospital para curarse de una depresión. El compromiso de vivir su vida conforme a sus principios genera conflictos personales que la llevan a un intento de suicidio.
No obstante se instala en Nueva York rodeada de pintores, intelectuales y militantes del Partido Comunista, siendo los años 30 su época de despegue como artista.
Su obra de entonces son retratos de intelectuales y políticos del Greenwech Village de izquierda y del Harlem hispano, fiel reflejo de la realidad bajo una mirada intensa y tierna.
Su intención es ser subversiva y abiertamente sexual. Sus retratos recuerdan al Egon Schiele más transgresor.
Desde 1960 Neel fue considerada como un icono feminista y sus trabajos fueron reconocidos tanto por su trascendencia política, artística y humana.
Su nieto Andrew Neel realizó un documental sobre su vida que recibió varios premios y que aquí dejamos enlazado. Numerosas exposiciones y retrospectivas dan idea del impacto de la obra de esta artista en su tiempo.
Hemos hecho una selección de algunas de sus obras en este vídeo.
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